Si estás pensando en abrir un bar, restaurante, gimnasio, taller o cualquier negocio que genere ruido en Mallorca, tarde o temprano vas a encontrarte con este término: estudio acústico para licencia de actividad.
Y aquí suele llegar la duda:
“¿Es realmente obligatorio? ¿Cuándo me lo van a pedir? ¿Y qué pasa si no lo hago bien?”
Vamos a verlo con calma y en lenguaje claro, para que sepas qué esperar, qué pedirle a tu ingeniero y cómo evitar sustos con el Ayuntamiento.
De forma sencilla, un estudio acústico es un informe técnico que analiza cómo se comportará el ruido de tu actividad (música, voces, maquinaria, golpes, etc.) y verifica si se cumplirán los límites que marca la normativa antes de que el Ayuntamiento te conceda la licencia de actividad o admita tu declaración responsable.
En España, el marco general lo marca la Ley 37/2003 del Ruido, y en Baleares se completa con la Ley 1/2007 contra la contaminación acústica y las ordenanzas de cada municipio (como la Ordenanza de Ruidos y Vibraciones de Palma).
En la práctica, el estudio acústico sirve para:
En muchos casos, este estudio se integra dentro del proyecto de actividad que ya necesitas para tramitar la licencia. Si quieres repasar el concepto completo de licencia, tienes la página de servicio de licencias de actividad en Mallorca.
No todos los negocios necesitan lo mismo. La normativa balear sobre actividades (Ley 7/2013 y sus modificaciones) deja claro que los requisitos dependen del impacto potencial de la actividad: inocua, menor o mayor.
A partir de ahí, entran en juego la ordenanza de ruidos del municipio y el criterio del técnico municipal. En general, el estudio acústico para licencia de actividad suele ser obligatorio cuando:
En hostelería, el tema ruido es crítico. De hecho, en la propia guía de documentación para licencia de actividad se menciona de forma explícita el informe acústico como documento específico para bares y restaurantes. (
Si tu negocio tiene:
es muy probable que el Ayuntamiento te pida justificar el cumplimiento de la ordenanza mediante un estudio o informe acústico antes de autorizar la actividad.
Si estás en este caso, te puede venir bien leer también la guía específica para licencia de actividad de bar o restaurante en Mallorca.
Gimnasios y academias combinan dos problemas:
Ese ruido puede transmitirse a través de la estructura del edificio a los vecinos de arriba o de abajo. En muchas ordenanzas, este tipo de actividad se considera potencialmente ruidosa y se exige estudio acústico y, a menudo, mediciones acústicas de comprobación.
En talleres mecánicos, carpinterías, lavaderos, naves con maquinaria o compresores, el ruido no solo afecta al interior, sino también al exterior y al vecindario. Tanto la normativa estatal de ruido como la autonómica de Baleares obligan a que la actividad respete unos límites de emisión y de inmisión, que se verifican precisamente con el estudio e informe acústico.
Aunque el detalle puede variar según el técnico y el Ayuntamiento, un estudio acústico completo suele incluir tres grandes bloques:
Primero, el técnico toma datos:
En muchos casos, se revisa la ordenanza municipal de ruidos y la clasificación de la actividad según la normativa de actividades de Baleares, para ver qué límites se deben cumplir en cada fachada y en cada horario.
Después llega la parte más “matemática”:
En actividades delicadas o cuando hay que justificar situaciones existentes, pueden ser necesarias mediciones acústicas in situ con sonómetro (niveles de ruido interior y exterior, tiempos de reverberación, etc.), seguidas de un certificado de aislamiento acústico que se adjunta al expediente.
El resultado final es un informe donde se detalla:
Lo ideal es que este informe forme parte del proyecto de actividad, de forma que la insonorización se diseñe desde el principio y no haya que romper nada una vez acabada la obra.
Si del estudio acústico sale que no llegas a los niveles exigidos, tocará actuar. Insonorizar no es solo “poner espuma en las paredes”; las soluciones bien diseñadas combinan aislamiento y acondicionamiento interior.
Algunas medidas habituales son:
Además del aislamiento hacia el exterior, muchos proyectos incluyen paneles fonoabsorbentes para mejorar el confort interior (reducir eco en salas de fitness, comedores de restaurantes, salas infantiles…). Eso ayuda a que el cliente esté más a gusto y, de paso, reduce el nivel sonoro que se “escapa” al vecindario.
La clave no es “pasar” el estudio acústico a la primera, sino integrarlo bien en todo el proceso de tu licencia de actividad.
Gran error: alquilar un bajo precioso bajo viviendas y descubrir después que insonorizarlo cuesta más que la reforma.
Lo ideal es pedir un prediagnóstico de viabilidad, donde se revisen:
En el blog de JMPAN tienes contenidos que te ayudan a valorar ese momento crítico, como:
Aquí es donde se juega el partido:
En actividades más sensibles, el Ayuntamiento puede exigir mediciones acústicas de comprobación con el local ya terminado y, en algunos casos, en funcionamiento (pruebas de música, maquinaria, etc.).
Si todo está bien ejecutado, el técnico emitirá el certificado acústico que se incorpora al expediente para obtener la licencia de apertura o para validar la declaración responsable.
Hay patrones que se repiten una y otra vez en expedientes de Mallorca:
Tramitar una licencia de actividad en Mallorca ya es, de por sí, un proceso técnico y administrativo complejo. Si además tu actividad genera ruido, conviene tener al lado a alguien que conozca:
En JMPAN Ingeniería:
Si estás a punto de abrir un bar, restaurante, gimnasio o cualquier actividad ruidosa en Mallorca y sospechas que te van a pedir un estudio acústico, lo mejor es no improvisar.
Cuéntanos tu caso y revisamos juntos la parte acústica de tu licencia de actividad, para que puedas abrir tu negocio con tranquilidad, sin sorpresas de última hora ni conflictos con tus vecinos ni con el Ayuntamiento.